Conservación de los medicamentos

El 30% de las intoxicaciones infantiles se producen a causa de los medicamentos, que atraen a los niños por su particular envasado.

En las casas en las que hay niños, se recomienda que el botiquín esté cerrado con llave y guardar allí todos los medicamentos que puedan suponer un riesgo alto para los niños si, por accidente, los ingirieran.

Según las estadísticas, la mayoría de las intoxicaciones son accidentales, excepto en el caso de los adolescentes, en las que aparece también como causa el intento de suicidio.

A veces las intoxicaciones se producen por una mala dosificación en determinadas sintomatologías y frente a ciertos medicamentos con componentes que pueden dañar la salud del paciente si no se administran adecuadamente.

El almacenamiento

No es recomendable seguir la extendida costumbre de ubicar el botiquín en el cuarto de baño ya que es el lugar más húmedo de la casa y uno de los más calientes, y los medicamentos necesitan de un ambiente seco y fresco.

Otro lugar de la casa que alcanza altas temperaturas es la cocina, donde también se desaconseja ubicar el botiquín, ya que las subidas y bajadas de temperatura pueden afectar a los componentes del medicamento.

Un ejemplo: la aspirina con el calor puede llegar a tener la misma composición que el vinagre, un gran irritante estomacal.

En general, una temperatura inadecuada, el ambiente húmedo y una luz inadecuada pueden provocar que los activos del medicamento se queden sin efecto o incentivarlos hasta volverlos tóxicos.

Las condiciones ideales de almacenamiento son las siguientes:

  • Lugar con temperatura no superior a 22ºC ni inferior a 15ºC.
  • Humedad menor del 85%.
  • No exposición directa a la luz solar.

En todo caso, los medicamentos tienen que estar fuera del alcance de los niños; respetar al máximo las condiciones originales del envase, -por ejemplo, mantener el algodón en aquellos que lo tuvieran para evitar la humedad dentro del frasco-; no consumir aquellos medicamentos que tengan un aspecto anormal, esto es, que estén más blandos o más duros de lo normal, o con un color diferente al habitual; consultar con el farmacéutico el lugar adecuado para mantener el medicamento adquirido.

En caso de viaje, es imprescindible llevar una lista con los medicamentos que se están consumiendo y el teléfono del médico de cabecera y el farmacéutico; es importante llevarlos en el bolso de mano, de modo que se corra menos riesgo de perderlos; además, hay que tener cuidado de no dejarlos en el coche, donde la temperatura puede subir si está expuesto al sol.