Mareo en los viajes

Fecha actualización: 12/08/2002

Dra. Isabel Morales de Alava
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
CLINICA UNIVERSITARIA DE NAVARRA

Introducción

El mareo que aparece en los viajes también se denomina cinetosis y se define como la aparición de náuseas, vómitos y síntomas producidos por la aceleración y desaceleración lineal y angular de una manera repetida.

Puede aparecer en viajes por mar, aire, coche, tren y en atracciones.

¿Cuál es la causa?

La estimulación excesiva del aparato vestibular por el movimiento es la causa primaria. La susceptibilidad individual es muy variable. Los estímulos visuales (p. ej. un horizonte en movimiento), la mala ventilación (humos, monóxido de carbono, vapor) y los factores emocionales (p. ej., miedo, ansiedad) actúan junto con el movimiento para precipitar un ataque.

¿Quién puede padecerlo?

El mareo cinético raramente afecta a los niños pequeños, pero a partir de los dos años de edad la sensibilidad al mareo aumenta sustancialmente. A partir de los 12 años la sensibilidad vuelve a disminuir, aunque algunos adultos siguen sufriendo este problema a lo largo de toda su vida. Los ancianos también suelen experimentar más susceptibilidad al mareo cinético.

¿Cuáles son los síntomas?

Las náuseas y vómitos cíclicos son característicos. Pueden estar precedidos de bostezos, hiperventilación, salivación, palidez, sudación fría abundante y somnolencia. También puede presentarse aerofagia, vértigo, cefalea, malestar general y fatiga. Cuando aparecen las náuseas y vómitos, el paciente se encuentra débil y es incapaz de concentrarse. Con la exposición prolongada al movimiento, el paciente se puede adaptar y recuperar el bienestar. No obstante, los síntomas pueden volver a aparecer si aumenta el movimiento o se reanuda tras una parada breve.

La cinetosis prolongada con vómitos puede provocar hipotensión arterial, deshidratación, inanición y depresión. La cinetosis puede ser una complicación grave en pacientes con otras enfermedades.

¿Cuál es el tratamiento?

Pueden disminuirse los síntomas tomando preventivamente un fármaco que deprima la reactividad del laberinto: para un adulto, 2 horas antes del viaje 30 miligramos de cinarizina (10 gotas de Stugeron), que pueden repetirse cada 8 horas, o 50-100 miligramos de dimenhidrinato (1 ó 2 comprimidos de Biodramina), que pueden repetirse cada 6 u 8 horas, o 6,5 miligramos de tietilperazina (1 comprimido de Torecan), repetibles a las 12 horas si persisten los síntomas ; en niños debe reducirse proporcionalmente la dosis (consultar prospecto) y no se aconseja el uso de tietilperazina. Todos ellos provocan somnolencia, por lo que deben evitar su uso los conductores y no debe consumirse alcohol.

Si las náuseas son muy molestas puede añadirse a la prevención o al tratamiento 1 miligramo de cleboprida (10 cc. de Cleboril) o 10-20 miligramos de metoclopramida ( 1 ó 2 comprimidos o 10-20 cc. de Primperan), con reducción proporcional en niños. Todos ellos pueden adquirirse en farmacia directamente, aunque es más adecuado que sean recetados por un médico.

¿Qué precauciones hay que tener con el tratamiento?

Los medicamentos utilizados habitualmente en la cinetosis suelen producir somnolencia. En algunos pacientes esto puede resultar útil, ya que el sueño puede hacer menos desagradable el viaje. Sin embargo, en las personas que esta somnolencia pueda resultar molesta, puede emplearse el antiemético en combinación con cafeína.

Debe tenerse en cuenta que el uso de este tipo de medicamentos debe ser evitado en pacientes con adenoma de próstata, glaucoma en ángulo cerrado, enfermedades obstructivas intestinales o urinarias, o trastornos del ritmo cardíaco, debido a que la actividad anticolinérgica puede agravar o complicar tales procesos.

Las personas que tomen este tipo de medicamentos no deben conducir el vehículo, debido a la probable reducción de la capacidad de respuesta psicomotriz producida por estos fármacos.

¿Se puede prevenir?

La profilaxis es el mejor tratamiento. Cuando no se puede evitar el movimiento, las personas susceptibles pueden reducir la exposición colocándose en la zona de menor movimiento (en la mitad de un barco cerca del nivel del agua, sobre las alas en los aviones). Lo mejor es la posición en decúbito supino o semirrecostado con la cabeza bien apoyada. Se debe evitar la lectura. El mantenimiento del eje de visión con un ángulo de 45º por encima del horizonte reduce la susceptibilidad. Para algunas personas es útil evitar fijar la vista sobre las olas u otros objetos en movimiento. En un barco es importante un camarote bien ventilado, así como salir a la cubierta para respirar aire fresco. El exceso de alcohol o comida antes del viaje o durante el mismo aumenta la probabilidad de cinetosis. Se deben consumir cantidades pequeñas de líquidos y comidas sencillas con frecuencia durante un viaje prolongado, aunque si se trata de un viaje corto en avión es preciso evitar los líquidos y sólidos.

Documento avalado por:
Clínica Universitaria. Universidad de Navarra

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