Pacientes en la red

Consejos para pacientes contra los bulos sobre coronavirus

Universo Social - 19/03/2020

El consumo de redes sociales en nuestro país se ha disparado durante la crisis sanitaria por el coronavirus, convertidas en la principal ventana al exterior durante la cuarentena domiciliaria. Y con ese repunte del uso de redes ha llegado también uno de desinformación, que encuentra en la preocupación lógica por la pandemia el caldo de cultivo propicio.

“La salud es un terreno muy fértil para los bulos, por su propia complejidad y por tratarse de un asunto que nos concierne a todos. Ningún bulo es inocuo, pero los de salud son especialmente graves”, nos explica Rocío Pérez, coordinadora de Maldita Ciencia. Una intoxicación informativa que afecta sobremanera a los pacientes, así como a la población de riesgo, personas con patologías previas, a los que el coronavirus les toca de forma más directa.

Es responsabilidad de todos combatir la desinformación, evitando la difusión de información no contrastada o cuyas fuentes desconozcamos

La desinformación en redes sociales se expande de forma viral, crece como una bola de nieve y combatirla es una responsabilidad de todos, evitando la difusión de información no contrastada o cuyas fuentes desconozcamos.

“Si no estás seguro de algo, de quién o por qué lo dice, de dónde y cuándo se ha dicho, no lo difundas. Al final, la forma más efectiva de combatir la desinformación es que la gente tenga, si no el conocimiento para saber si algo es verdad o no, por lo menos el instinto de no confiar a ciegas en todo lo que recibe”, recomienda Rocío Pérez.

Fuentes oficiales y sociedades médicas

Para todo lo relacionado con la pandemia, las fuentes de información de referencia son las de organismos oficiales, como la Organización Mundial de la Salud (@WHO), el Ministerio de Sanidad (@SanidadGob) o las Consejerías de Salud autonómicas. En el caso de los pacientes de otras enfermedades, en su mayoría grupo de riesgo, otra fuente fiable y muy útil son las organizaciones médicas de las respectivas patologías, que pueden resolver dudas más específicas, distintas a las de la población general, a la que dirigen los mensajes los principales organismos.

Por ejemplo, la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica) o GETECCU (Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa) están ofreciendo estos días información y consejos específicos para pacientes oncológicos y de enfermedad inflamatoria intestinal. Otras, como la semFYC, Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, están trabajando para desmontar bulos que corren sobre el virus, como que los animales de compañía lo transmiten o que el frío lo mata. Se puede consultar esa información en su web.

El papel de las asociaciones de pacientes

Las cuentas de asociaciones de pacientes en redes sociales juegan también un papel importante estos días, al ser el primer punto de consulta habitual para muchos pacientes, su referencia, y conocer fuentes fiables específicas para su patología que un paciente no necesariamente conoce: colegios médicos, unidades de especialidades en hospitales, facultativos de referencia, etc.

Una de las claves que apuntan desde Maldita para contrarrestar la desinformación es que el desmentido se haga también viral y se publique antes de que el bulo alcance el pico de viralidad. Twitter y Facebook han anunciado en las últimas semanas medidas extraordinarias para tratar de combatir este problema. La primera ha incluido un disclaimer remitiendo a fuentes oficiales cada vez que se buscan términos relacionados con el virus, mientras que Facebook asegura estar en contacto con las agencias de Salud nacionales para detectar y bloquear noticias falsas sobre el COVID-19.

Los grupos y conversaciones de Whatsapp son un verdadero agujero negro, Rocío Perez

Sin embargo, la principal puerta de entrada de los bulos no son las redes sociales sino Whatsapp. ¿Quién no ha recibido estos días algún audio de usuarios que, sin dar su nombre ni mostrar su cara, se presentan como profesionales sanitarios y narran una situación alarmante? “Uno de los principales retos a los que nos enfrentamos en Maldita es Whatsapp, porque no podemos monitorizarla, los grupos y conversaciones son un verdadero agujero negro”, explica Rocío Pérez.

Y lo son porque Whatsapp no es una red social sino una aplicación de mensajería privada y en ella no existe la “trazabilidad” del mensaje. Es decir, una vez un usuario lo reenvía a otro se hace casi imposible determinar el origen de la información, a diferencia de la opción retuitear de Twitter o la de compartir de Facebook, en la que siempre aparece el autor del mensaje.

Cómo corroborar la información

Durante esta crisis por el coronavirus, y aprovechando esa falta de trazabilidad, han circulado por Whatsapp audios y textos de gente haciéndose pasar, entre otros, por el “jefe de Cardiología del Gregorio Marañón” o la “presidenta de la Asociación de Enfermedades Cardiovasculares”, ambos falsos y que contenían recomendaciones sin la menor base científica, como que “el calor mata al virus” y por eso conviene “beber muchas infusiones”.

Para este tipo de casos, en que resulta difícil corroborar la veracidad de la fuente, Maldita ha habilitado un número de teléfono (el 655 19 85 38) para que los usuarios envíen sus consultas vía Whatsap. Además, ha abierto una sección específica en su web para consultas sobre el tema. Cuando reciben varios mensajes preguntando por una misma información sospechosa, indagan y publican una noticia para confirmarla o desmentirla, según proceda.

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