Dr. Javier Moreno Montañez Especialista en Oftalmología Director. Departamento de Oftalmología CLINICA UNIVERSITARIA DE NAVARRA
La catarata es la opacificación del cristalino. El cristalino es un tejido transparente interno del ojo que tiene forma de lente y que sirve para ver de lejos y de cerca. Con el paso de los años pierde parte de su eficacia, lo que hace necesario usar gafas para leer, y posteriormente, pierde la transparencia.
La causa más frecuente es el envejecimiento del cristalino. También puede producirse por un traumatismo, uso de algunos medicamentos como los corticoides, diabetes, abuso del tabaco, miopía elevada, etc.
Dependiendo del tipo y la intensidad de las cataratas existen varios síntomas:
No existe ningún tratamiento farmacológico de las cataratas. Una vez que se han iniciado, ningún medicamento puede curarlas o evitar que evolucionen. El grado de evolución es variable en cada paciente dependiendo de la edad, estado general, etc. El único tratamiento eficaz es la cirugía.
El momento ideal de la operación es cuando las cataratas produzcan molestias para la vida normal. Otra indicación de la intervención es cuando el oftalmólogo compruebe que se están endureciendo o avanzado demasiado rápido.
Hasta ahora la mejor técnica es la facoemulsificación con anestesia tópica. Consiste en anestesiar el ojo, (en muchos casos sólo con colirios o gotas anestésicas), realizar una incisión pequeña, extraer el cristalino opaco disgregándolo con ultrasonidos y finalmente introducir una lente plegable colocándola en el mismo lugar donde estaba el cristalino. Esta intervención dura unos 15 minutos y sólo requiere una incisión de unos 3 mm de tamaño que no necesita ningún punto de sutura. Tampoco requiere ingreso hospitalario.
La facoemulsificación tiene muy escasas posibilidades de complicaciones durante la cirugía. La mayoría de complicaciones que dificultarán la recuperación de la visión se deben a que el ojo tiene otras patologías además de las cataratas. Por ello, es muy importante hacer una cuidadosa y completa exploración preoperatoria para conocer el estado real del ojo. Retrasar la intervención hasta que el paciente no vea nada supone un estado muy avanzado de la catarata y mayor posibilidad de complicaciones en el momento de la cirugía.
La recuperación de la visión es variable, pero en general se empieza a ver bien unas horas después de la intervención. El paciente sale del quirófano con el ojo destapado, no requiere hacer reposo y puede incorporarse a la vida normal en el mismo día de la operación. Sólo debe evitar esfuerzos físicos muy intensos y colocarse unas gotas antiinflamatorias en el ojo durante unas semanas.