Durante el primer mes, el niño, se pasa la mayor parte del día dormido. Si se despierta y llora es que tiene hambre o está incómodo.
Hay que tener en cuenta siempre que no existen reglas rígidas para alcanzar las diferentes etapas. Un retraso de uno o dos meses no es patológico en absoluto con tal de que el niño responda con expresividad a los estimulos que se le dan.