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Estudios de sueño

Dr. Jorge Iriarte Franco
Especialista en Neurología y Neurofisiología Clínica
Consultor Clínico. Departamento de Neurología y Neurocirugía
CLINICA UNIVERSITARIA DE NAVARRA

Fecha actualización: 07/09/2007

¿Qué son?

Son los estudios destinados a conocer la estructura del sueño (insomnio, hipersomnia diurna, sueño fragmentado) y la presencia de fenómenos anormales como pueden ser apneas (paradas de respiración), movimientos anormales, sonambulismo u otros. Con estos estudios conoceremos la distribución de las fases 1, 2, 3, 4 y REM, la duración del sueño, y la presencia de episodios peculiares. Los tipos más habituales son la polisomnografia, el test de latencias múltiples, la actigrafia y la pulsioximetria.

Para la polisomnografía se colocan sensores de las distintas funciones corporales que van a ayudar a determinar cómo es el sueño y si hay fenómenos anormales. Según los síntomas y las enfermedades que se sospechen se usarán unos electrodos u otros. Hay estudios de distintos tipos, ya que unos pueden ir dirigidos únicamente a registrar electroencefalografía durante una noche, mientras que otros, la polisomnografía habitual, va a ir dirigida a registrar el máximo posible de valores corporales posibles durante el sueño, incluyendo además de electroencefalografía, movimiento de los ojos, movimientos respiratorios, saturación de oxígeno, flujo nasal, movimientos de las piernas como mínimo. A veces se registra la imagen en vídeo, o la temperatura, presión esofágica o pH esofágico.

Otro tipo de estudio es el test de latencias múltiples; consiste en el estudio de la latencia de entrada en sueño y de entrada en fase REM; para ello se hace dormir al paciente en 5 siestas separadas 2 horas, durante un día. Con esta prueba se puede conocer si existe o no hipersomnolencia anormal y si se trata de una enfermedad específica como la narcolepsia.

Hay otro tipo de estudios de sueño que consiste en valorar el movimiento, generalmente del brazo, durante varios días. Se denomina actigrafía. Sirve para dar una idea indirecta de la estructura del sueño en pacientes con problemas de sueño, por ciclos de menos o más de 24 horas. Aquí el único sensor es un velocímetro colocado a modo de reloj, que se lleva durante 4-10 días.

La pulsioximetría mide únicamente el pulso y la saturación de oxígeno durante la noche. Sirve como método sencillo para descartar la presencia de apneas del sueño, o bien para controlar la eficacia del tratamiento en pacientes ya diagnosticados.

¿Cómo se realizan?

Para estudiar el sueño es preciso colocar electrodos que miden actividad eléctrica cerebral, y otro tipo de sensores que van a valorar los movimientos de músculos de las piernas o brazos, movimientos respiratorios, saturación de oxígeno, posición corporal, ECG, pulso, EMG de mentón, movimientos de los ojos. Según el tipo de estudio que sea preciso realizar se colocarán más o menos electrodos.

La polisomnografía se realiza ingresado en el hospital. Se registra durante una noche, y puede repetirse con el tratamiento (CPAP) si se confirma el diagnóstico de apneas de sueño. Se colocan todos los electrodos y sensores, ya que interesa conocer el máximo de variables corporales. Son indispensables el EEG, el flujo nasal y la saturación de oxígeno. Los electrodos se colocan por la tarde o a primera hora de la noche, según los centros, y se registra el sueño lo más natural posible. A pesar de los cables suele conseguirse un sueño suficiente que da idea de la estructura y si hay fenómenos anormales o no. Hay sistemas de registro en papel, pero ya se han dejado por sistemas más modernos de registro. Tras el registro el ordenador realiza un análisis automático, que luego es corregido por el especialista en sueño. En pantalla se revisan los sucesos del sueño, se ven las apneas u otros fenómenos, y se realiza el estadiaje de las distintas fases del sueño. Hay que revisar las 8-10 horas de sueño, lo que sigue siendo, a pesar de los avances, un procedimiento largo.

El test de latencias se usa en los casos de excesiva somnolencia diurna para comprobar la latencia de entrada en sueño y en fase REM, y poder diagnosticar la narcolepsia. Los electrodos se colocan a primera hora de la mañana; suele bastar con colocar algunos de los electrodos de encefalograma, pegados con colodion, los electrodos alrededor de los ojos (electrooculograma), y de modo conveniente, EMG en mentón y en pierna. Se indica al paciente que debe dormir cada dos horas, durante 20 minutos. Puede realizarse en una habitación del hospital o en un área especial de la Unidad de sueño. Los registros pueden hacerse en papel o en ordenador. El médico revisa el registro midiendo el tiempo hasta que el paciente se duerme y si entra en fase REM (fase de soñar). Una latencia de menos de 5 minutos, y dos o más entradas en fase REM son indicativas de narcolepsia.

Para registrar la actigrafía hay únicamente que colocarse el actígrafo, semejante a un reloj o muñequera. No requiere más procedimiento. Hay que cuidar de no golpearlo o introducirlo en agua.

Para la pulsioximetría sólo es preciso colocar bien el sensor del dedo. No se colocan otros electrodos. Por este motivo, no es registro de sueño propiamente, ya que no sabemos si el paciente duerme durante todo ese tiempo. Sin embargo, para sus indicaciones ya citadas anteriormente, es suficiente, y como se puede suponer muy simple, y prácticamente nada molesto.

¿Para qué sirven?

La finalidad de los estudios de sueño es diagnosticar anomalías del sueño que pueden ser responsables directos o indirectos tanto de problemas del sueño nocturno mismo como de complicaciones diurnas. De hecho se habla de disomnias y no sólo de hiper o insomnias ya que muchas veces, las personas que duermen mal durante la noche, pueden presentar somnolencia diurna anormal.

Existen distintos tipos de estudios según la alteración del sueño que se busca por los síntomas del paciente. La queja más habitual es la dificultad para dormir (insomnio). En estos pacientes la polisomnografía corrobora y clasifica el tipo y gravedad del insomnio, ya que indicará si existe una dificultad para conciliar el sueño o bien para mantenerlo o si existen despertares nocturnos o un despertar precoz matutino. Para cada una de estas posibilidades la causa y el tratamiento va a ser distinto.

Otras causas muy frecuentes para realizar estudios de sueño son la presencia de somnolencia exagerada durante el día. Aquí los estudios polisomnográficos van a ayudar al médico a conocer si existe un factor nocturno que influye en ese síntoma. De hecho, pacientes con apneas obstructivas del sueño se quejan, no de roncar (se queja el cónyuge), sino de cansancio y somnolencia diurna. El síndrome de apneas del sueño es muy frecuente en pacientes de edad media, especialmente roncadores y con sobrepeso; pueden tener complicaciones como hipertensión, problemas cardiacos o isquemia cerebral, por lo que es importante detectarlo pronto y tratarlo. En ocasiones adelgazar es suficiente para mejorar la situación, pero muchas veces requieren el tratamiento con un dispositivo que introduce aire a presión por la nariz, denominado CPAP. También otros trastornos como los movimientos periódicos de las piernas pueden producir síntomas parecidos.

La enfermedad que da más somnolencia, y en situaciones a veces increíbles, es la narcolepsia; en esta enfermedad es conveniente estudiar la noche y realizar el test de las siestas (test de latencias) para confirmar el diagnóstico, ya que existe tratamiento eficaz y la enfermedad en sí es invalidante.

Otra finalidad de los estudios polisomnográficos es diagnosticar episodios peculiares que aparecen por la noche, como son despertares, somniloquios, sonambulismo, bruxismo (movimiento de la mandíbula), terrores nocturnos, etc. Las crisis epilépticas son más frecuentes durante el sueño, y a veces es necesario estudiar el sueño para diagnosticarlas.

Precauciones y riesgos

Son similares a las del EEG. Es conveniente llevar el pelo limpio, y conocer si se tienen alergias a los materiales que van a ser utilizados. Algunos pacientes se agobian al verse con tantos cables y sin libertad de movimiento. El médico debe comprender y tranquilizar al paciente. Muy pocas veces es preciso cancelar la prueba por este motivo.

Se recomienda que los pacientes tomen sus medicaciones habituales, excepto en el caso de la sospecha diagnóstica de narcolepsia. En estos casos, hay que suprimir la medicación al menos una semana antes de la realización del test de latencias múltiples (y es preferible que sean varias).




Documento avalado por:
Clínica Universitaria. Universidad de Navarra
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