Las infecciones del tracto respiratorio inferior pueden afectar a:
La neumonía es un proceso inflamatorio que se caracteriza por la presencia de un infiltrado exudativo y celular en el parénquima pulmonar. La mayoría de las neumonías son de causa infecciosa y tienen una evolución aguda. Ocasionalmente pueden tener un origen no infeccioso como en el caso de enfermedades autoinmunes, neoplasias o exposición a agentes tóxicos.
En los últimos años, y debido a la utilización de antibióticos, la mortalidad por neumonía ha descendido, aunque todavía un 4% de los pacientes mueren a consecuencia de la infección. Las neumonías se presentan a cualquier edad, aunque son más frecuentes en niños y ancianos. Están especialmente predispuestos las personas que viven con un bajo nivel socioeconómico y en condiciones de hacinamiento.
Las neumonías pueden clasificarse según distintos criterios. La clasificación etiológica (según el microorganismo causal) unida al lugar de adquisición (dentro o fuera del hospital) es la más útil a la hora de establecer el tratamiento inicial de un paciente determinado. Las neumonías pueden estar causada por una gran variedad de microorganismos:
En la siguiente tabla se indican los signos y síntomas más importantes de las neumonías, el tipo de muestras que se pueden recoger para efectuar el diagnóstico y los microorganismos que se aislan con mayor frecuencia de estas muestras:
Dependiendo de la edad del paciente las causas son distintas.
- Esputo:
- Aspiración transtraqueal:
- Broncoscopia:
- Hemocultivos:
Una vez que llegan las muestras al laboratorio, se realiza una tinción de una extensión de dichas muestras tras haberla colocado sobre un portaobjetos. Así se puede observar la morfología de los microorganismos presentes en la muestra y las características tintoriales. Tras esto se procede a inocular distintos medios de cultivo que serán incubados en estufas a distintas temperaturas. Estos medios de cultivo se examinarán diariamente para detectar el crecimiento de los posibles microorganismos existentes en las muestras. Una vez que se detecta el crecimiento de algún microorganismo se procede a su identificación mediante distintas pruebas bioquímicas y se realiza una antibiograma (para estudiar la sensibilidad del microorganismo aislado frente a distintos antibióticos).