Dr. Miguel J. Maldonado López Especialista en Oftalmología Colaborador Clínico. Departamento de Oftalmología CLINICA UNIVERSITARIA DE NAVARRA
La visión clara se percibe cuando los rayos de luz se enfocan en la retina, que es la «película» sensible del ojo. La miopía provoca que el enfoque de las imágenes se realice delante de la retina, de modo que los objetos lejanos se perciben borrosos. En la hipermetropía las imágenes se enfocan por detrás de la retina, de manera que los objetos cercanos se perciben menos nítidos.El astigmatismo condiciona que una parte de la imagen quede enfocada por delante del resto, lo que produce una imagen distorsionada, tanto para los objetos lejanos como los cercanos. En ocasiones, el astigmatismo y la hipermetropía se asocian a la miopía.
El Láser Excimer-Lasik puede corregir la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, lo que supone una alternativa a la compensación óptica proporcionada por las gafas o las lentes de contacto.Este láser se aplica sobre la córnea eliminando cantidades microscópicas de tejido para modificar su curvatura y corregir las alteraciones visuales antes citadas. La razón por la que se utiliza el Láser Excimer-Lasik y no otro instrumento es porque su extraordinaria precisión permite afinar más allá de la milésima parte de un milímetro (micra). Además, la rapidez de actuación del láser determina que el tiempo de la aplicación sea ultracorto (segundos).
Las características de esta intervención son las siguientes:
El paciente requiere al menos ser mayor de 18 años, no tener ninguna enfermedad ocular importante excepto su miopía, hipermetropía y/o astigmatismo, y que éstos no hayan variado de modo significativo durante el último año. Se puede corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo a partir de 1 dioptría.
La corrección con Láser Excimer-Lasik mejora la visión hasta el extremo de que el paciente pueda hacer su vida normal sin gafas ni lentes de contacto. En algunas ocasiones, es necesario utilizarlas para realizar ciertas actividades puntuales como puede ser la conducción nocturna. De este modo, se evitan las incomodidades que ocasionan las gafas (irritación crónica en nariz y orejas, peso de las gafas, reflejos, visión periférica limitada, etc) o las lentes de contacto (intolerancia por conjuntivitis o úlceras corneales de repetición, continuo requerimiento de cuidado esmerado, elevado gasto acumulado con el transcurrir de los años, etc,).También se mejora el aspecto físico, se participa en las actividades deportivas y recreativas con mayor comodidad y disminuye el nivel de reserva en las actividades rutinarias, disfrutando así de una mejor calidad de vida que se refleja en diferentes momentos del día, como pueda ser al ducharse, en la piscina o en la playa, al levantarse de la cama sin miedo a tropezar, en el trabajo, o al realizar un viaje sin el inconveniente de que la gafa se rompa o la lente de contacto se pierda.Según estudios americanos sobre el grado de satisfacción de los pacientes tras ser operados con esta técnica, cerca del 100 por cien de los intervenidos afirman que volverían a decidirse por la operación, y se la recomendarían sin dudarlo a un amigo.La corrección de la miopía, la hipermetropía y/o astigmatismo mediante Láser Excimer-Lasik no modifica el proceso normal de envejecimiento del ojo, de modo que fenómenos como la presbicia (necesidad de gafa de baja graduación para leer de cerca que se inicia en la década de los cuarenta años) no son evitados.
Aquellas personas que lleven siempre gafas pueden intervenirse cuando quieran. La incorporación a la vida laboral depende de la actividad que se lleve a cabo; si ésta no exige fijar de manera continuada la vista, se puede volver a trabajar a los cuatro días o antes, mientras que si el requerimiento es mayor se debe dejar transcurrir más tiempo.Antes de la intervención, los pacientes tan sólo tendrán que someterse a una exploración ocular completa que permitirá informarle acerca de las posibilidades que ofrece su corrección en concreto. De cara a ofrecer la mayor seguridad, antes de la intervención se realizan una serie de pruebas oftalmológicas específicas que se llevan a cabo en la propia consulta.En el caso de llevar lentes de contacto será necesario permanecer un mínimo de dos semanas sin ellas si son blandas, mientras que si son semirígidas o rígidas este mínimo será de un mes previo a la cirugía. Por ello, lo ideal sería presentarse a la exploración después de tener en cuenta estas recomendaciones.