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Parasomnias

Dr. Jorge Iriarte Franco
Especialista en Neurología y Neurofisiología Clínica
Consultor Clínico. Departamento de Neurología y Neurocirugía
CLINICA UNIVERSITARIA DE NAVARRA

Fecha actualización: 07/09/2007

¿Qué entendemos por parasomnias?

Las parasomnias son los sucesos anormales que pueden aparecer durante el sueño. Son por tanto un grupo de alteraciones muy variadas, cuya gravedad puede oscilar desde asuntos muy banales hasta otros más graves que requieren tratamiento. Muchas veces personas sanas lo cuentan, y no se le da más importancia. En general son benignas, más típicas de la infancia o adolescencia, pero a veces pueden durar y persistir en la edad adulta.

Se clasifican según la fase de sueño en la que aparecen. Unos aparecen en la transición del sueño a la vigilia o de la vigilia al sueño, otros son típicos del sueño lento, y otros de la fase REM. Los más frecuentes son el hablar durante el sueño o los episodios de confusión al despertar. La confusión del despertar es el trastorno consistente en la realización de actos automáticos en un estado de confusión tras ser llamados, por sonar el despertador, un timbre, o tras despertares naturales; el paciente no es plenamente consciente de lo que está haciendo, y cuando se despierta completamente ve cosas fuera de su lugar, y no tiene plena conciencia de lo ocurrido; del mismo modo no recuerda que le hubieran hablado ni haber mantenido conversaciones en esos minutos, cuando hay personas que lo han visto y oído con nitidez. También se clasifican en este grupo de enfermedades el sonambulismo, dolores diversos durante el sueño que producen despertares, taquicardias, sensaciones molestas como ahogo, o calambres en piernas durante la entrada en sueño. Al despertar se pueden producir terrores nocturnos; son típicos de niños, que se despiertan con sensación de pánico terrible, sudorosos y taquicárdicos.

Un tipo característico de las alteraciones en REM es lo que se llama trastorno de conducta de sueño REM; ocurre en niños, que se dice son muy movidos durante el sueño, ya que se mueven y hablan como viviendo los sueños, pero también en adultos, especialmente en personas con enfermedades características (como la enfermedad de Parkinson entre otras). Algunos de estos pacientes con este trastorno de conducta en REM pueden incluso tener episodios de violencia, moviéndose mucho, e incluso golpeándose o golpeando al cónyuge. Otras parasomnias de fase REM son las pesadillas, la parálisis del sueño (despertarse con sensación de no poder moverse, situación más o menos angustiosa), las erecciones dolorosas y los trastornos del ritmo cardiaco de fase REM.

En general, los pacientes pueden despertarse después de los episodios de parasomnias, quedándose perplejos de la situación, ya que no eran conscientes de estar haciendo nada.

¿Cómo se diagnostican?

El diagnóstico de las parasomnias se hace fundamentalmente por la historia narrada por los acompañantes, y por lo que pueda añadir el propio paciente. Como la mayoría son leves y benignas no suelen acudir al médico, y se queda como un fenómeno familiar, ya que un tío, unos primos y un hermano también tienen un dormir parecido. Cuando ocurren en adultos suele tener más trascendencia, y acuden al médico. En estos casos lo primero es diagnosticar exactamente los episodios. Para ello hay que observarlos, registrando si es posible el EEG y otras variables durante la noche y la imagen en vídeo. Hay sistemas de registro con luces infrarrojas que permiten que el paciente duerma en situación prácticamente normal. El estudio de EEG y vídeo servirá para conocer en qué fase del sueño ocurren los episodios, y cómo son. También sirve para descartar que se trate de otros fenómenos, como la epilepsia que es la enfermedad que hay excluir en estos pacientes. Otro tipo de estudios, como el EEG de rutina, el EEG de 24 horas, el estudio polisomnográfico habitual servirán para detectar otras enfermedades que pueden confundirse con las parasomnias.

¿Cómo se tratan?

El tratamiento de las parasomnias va a depender de la parasomnia en concreto de la que se trate. Algunas no tienen y otras no necesitan tratamiento; pero otras tienen y necesitan tratamiento. El trastorno de conducta de sueño REM es una de las parasomnias que tienen y necesitan tratamiento; son trastornos que por su violencia son a veces importantes, y responden muy bien al tratamiento con benzodiazepinas nocturnas, en concreto al clonazepam. Este tratamiento se ha intentado en otras parasomnias, incluyendo las demás parasomnias de fase REM y de los trastornos de las transiciones de unas fases de sueño a otras, pero el éxito ha sido menor. Los antidepresivos tricíclicos también se han usado para muchas de las parasomnias pero el resultado varía mucho de unos pacientes a otros.

El tratamiento del sonambulismo no es completamente eficaz. Se han intentado tanto antidepresivos tricíclicos como benzodiazepinas, pero los resultados son pobres. En general, se recomienda proteger el entorno donde duerme la persona para evitar accidentes. En caso de presenciar un episodio se suele intentar acompañarle de nuevo a la cama, y que siga durmiendo, ya que aunque él no es consciente sí se suele poder establecer un mínimo de comunicación; despertarle de modo brusco no es ni bueno ni malo, únicamente puede producir una situación desagradable con perplejidad y susto. Como son trastornos crónicos, que se arrastran habitualmente desde la infancia temprana, los padres saben como manejar estos problemas. En un porcentaje bajo de pacientes se prolongan más allá de la adolescencia. En situaciones nuevas (campamentos, matrimonio, etc.) se requiere información y formación a las personas que no han sufrido esta situación y ahora están expuestos a ella.

Para la mayoría de las parasomnias el pronóstico es generalmente bueno, ya que con el tiempo tienden a disminuir en intensidad y a desaparecer. El pronóstico del trastorno de conducta de sueño REM si no se trata no es bueno, ya que el paciente seguirá teniendo episodios; por este motivo es importante diagnosticar este proceso y tratarlo adecuadamente.




Documento avalado por:
Clínica Universitaria. Universidad de Navarra
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