Madrid, 30 de junio de 2010.- La mayoría de los pacientes que recibe cuidados paliativos son enfermos de cáncer. El desarrollo de los cuidados paliativos en patologías no oncológicas es mucho más reciente en nuestro país, de ahí que actualmente sólo de un 10% a un 20% de los pacientes atendidos por estos servicios no sean oncológicos. Una cifra lejana al 40-50% que se estima como ideal, según han puesto de manifiesto los expertos reunidos en la ‘I Jornada de Innovación Científica y Clínica en Cuidados Paliativos’, organizada en el marco del XIV Foro de Cuidados Paliativos por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid con el aval de la Asociación Madrileña de Cuidados Paliativos y la colaboración de Pfizer.
Los especialistas han señalado que cada año fallecen en España cerca de 100.000 pacientes a consecuencia del cáncer “de los que se estima que el 60% podría haberse beneficiado de equipos específicos de cuidados paliativos”, asegura el doctor Alberto Alonso Babarro, de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital La Paz de Madrid.
Además, según este experto, entre 150.000 y 200.000 pacientes fallecen como consecuencia de insuficiencias orgánicas y enfermedades neurodegenerativas, “los dos principales tipos de patologías no oncológicas que requieren un enfoque más paliativo al final de la enfermedad”. En este caso, se estima que el 40% de estos pacientes podría beneficiarse de equipos específicos de cuidados paliativos. “Sin embargo, los equipos específicos atienden cada año en España sólo a entre 15.000 y 20.000 pacientes, lejos de una cobertura óptima. Se ha mejorado mucho en los últimos años pero estamos lejos de poder ofrecer equipos de cuidados paliativos a todos los pacientes que lo necesitan”, recalca el doctor Alonso.
Por su parte, la doctora Mª Teresa García-Baquero, Coordinadora Regional de Cuidados Paliativos de la Comunidad de Madrid, asegura que cada vez “son más enfermos con patología no oncológica los que, afortunadamente, se benefician de ese tipo de atención. Entre las causas más frecuentes destacan otras enfermedades progresivas como consecuencia de insuficiencias orgánicas cardíaca, respiratoria, hepática o renal, enfermedades neurológicas como ELA o parkinson- y enfermos de sida, además de las enfermedades que se descompensan de manera aguda, y de las que pueden coexistir en pacientes geriátricos con pluripatología. En algunos sitios, además, como en la Comunidad de Madrid, la población pediátrica ha dejado de ser la gran olvidada en este campo”, asegura esta especialista.
Los equipos de cuidados paliativos generalmente atienden a pacientes en la fase final de la enfermedad, con pronósticos muy cortos de supervivencia. “Uno de los objetivos para los próximos años es tratar de atender a los pacientes en fases algo más precoces de la enfermedad, lo que nos permitirá tener más tiempo para implementar cuidados de calidad”, apunta el doctor Alonso.
En este sentido, la doctora García-Barquero entiende que “aunque los cuidados de la fase terminal son muy importantes, ésta es sólo una parte de una trayectoria más larga al final de la vida”. Esta especialista resalta el papel en esta área de los profesionales sanitarios, “Los profesionales de Cuidados Paliativos queremos estar involucrados cuanto antes para conocer mejor al enfermo; cada vez más se comparte la atención paliativa con los especialistas que tratan sus enfermedades. Los profesionales de Atención Primaria juegan un papel importantísimo en los cuidados paliativos por su especial relación con el enfermo y su familia”, destaca.
“Cuidados Paliativos es la primera disciplina que incluye a la familia en su definición”, recuerda esta especialista para destacar la importancia de los familiares en estos pacientes. “Los familiares son el apoyo más importante del enfermo, sus cuidadores y compañía a todas horas y el motor que cada día les ayuda a luchar. Todo esto, en muchos casos, sin experiencia previa, sin haber sido adiestrados a cuidar a alguien que necesita ayuda física para casi todo y, además quiere que sigan dándole cariño, compresión y todo lo que da un cónyuge, hijo, nieta…”, asegura la doctora García-Baquero.
Para los expertos en Cuidados Paliativos, el papel de la familia es tan importante que, muchas veces, -afirma- “no es el dolor ni la ansiedad lo que lleva al enfermo a tener que ser ingresado contra su deseo. Es que su familia no puede seguir haciéndose cargo de ellos. Estas situaciones son muy duras y hay que procurar evitarlas”, apunta la Coordinadora Regional de Cuidados Paliativos de la Comunidad de Madrid.
Dentro de la Jornada también se ha abordado uno de los efectos adversos más frecuentes en el tratamiento paliativo, el estreñimiento producido por el uso de opioides. “El estreñimiento es un síntoma extremadamente frecuente en los pacientes al final de la vida. Existen muchas causas que conducen al estreñimiento y que hacen a nuestros enfermos especialmente vulnerables, como la inmovilidad, la dieta o el efecto de los opioides”, reconoce el doctor Alonso. Además es un efecto que condiciona bastante la calidad de vida de estos pacientes, como asegura la doctora García-Baquero: “Muchos lo consideran un síntoma más; en mi experiencia, es un síndrome que afecta de manera importante la calidad de vida de esa persona”.
Para este problema, los expertos reunidos en la Jornada destacaron que recientemente los profesionales cuentan con la posibilidad “de un tratamiento ‘causal’ para paliar el estreñimiento inducido por opioides: los antagonistas selectivos de receptores periféricos de los opioides, específicamente la metilnaltrexona, permiten a los opioides actuar a nivel central, consiguiendo la analgesia que precisa el paciente pero evitando los efectos secundarios digestivos”, destaca el doctor Alonso.
Esta innovación terapéutica –continúa el doctor Alonso- ha supuesto “un gran paso para el tratamiento del estreñimiento en nuestros pacientes. Se trata, además, de un paso con características muy especiales, puesto que se trata de la primera terapia desarrollada específicamente para su utilización en enfermos al final de la vida”, concluye.
Una de las partes más conocidas del tratamiento paliativo es la sedación paliativa, una posibilidad terapéutica de gran utilidad en pacientes en fase de últimos días con síntomas refractarios al tratamiento. Sin embargo, como cualquier tratamiento, -apunta el doctor Alonso- necesita de “gran claridad en sus indicaciones, en las garantías éticas para su aplicación y en los fármacos empleados. Esto lo aportan las Guías Clínicas y Protocolos, una estandarización de los procedimientos que nos da mayor garantía de calidad en nuestras actuaciones”.
La doctora García-Baquero también destaca la importancia de estas guías “ya que se dan muchas situaciones en las que no puede haber un experto a la cabecera de cada enfermo que necesita sedación. Y, precisamente, ahí es donde una guía de sedación elaborada por un grupo de expertos ayuda al profesional no experto que quiere hacerlo bien”, apunta.
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